Esta sesión fue distinta, muy distinta en todo sentido de
la palabra, partiendo porque ni siquiera asistí.
Les cuento, tras un largo proceso (sueños de años, y
practica de meses), viaje con mi equipo de baile a una competencia mundial,
fuimos a Disneyworld donde se hacen unas de las competencias mundiales más
importante de equipos de baile competitivo.
Titulo esta entrada como “¿Perdí o gane?”, ya que, a pesar
de haber perdido una sesión, que por mayores intentos que haga de repetir la
actividad, jamás lograre igualar el ambiente que me imagino que se generó en
esa sala con mis compañeros; gane unas de las experiencias y recuerdos más
valiosos, de lo que por ningún motivo me arrepiento.
Me di cuenta que muchas veces he dejado pasar el tiempo y
he perdido muchas oportunidades de hacer cosas que realmente quiero hacer por
miedo, miedo de perder el tiempo, miedo de si es que realmente valga la
pena. Y eso es lo que quiero dejar de hacer, quiero andar de valiente por la vida, y así es como que me
hubiera maquillado en esta sesión de maquillaje que tuvieron mis compañeros, como
guerrera, como preparada para la guerra, para la vida, para perder el miedo.
El maquillaje es una herramienta que nos permite transformarnos,
pero sin dejar de ser nosotros mismo, un ejemplo claro de esto es el maquillaje
que refleja el paso del tiempo en una persona, el sujeto cambia, pero nunca
deje de ser quien es. Esto se ve demostrado con maestría en la película “El curioso
caso de Benjamin Button” de David Fincher, donde los cambios en los colores, profundidades,
sombras, intensidad, luz, y brillo del maquillaje en el rostro, hace que los rasgos
faciales luzcan completamente distintos. El maquillaje toma el control sobre el
paso del tiempo.

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