jueves, 19 de mayo de 2016

Crear un nuevo final

Creo que el vídeo es sencillo, y entrega un mensaje que nos repetimos muchas veces pero que pocas entendemos, VIVIR.
Aprovechar la vida, el tiempo, las oportunidades, buscar lo que nos llena el alma y perseguirlo hasta el final. Nadie tiene la capacidad o el don para devolver el tiempo y enmendar un error o repetir un momento, el pasado ahí se queda, en el pasado, no hay vuelta atrás, se fue, ya está hecho.
Lo único que tenemos es el presente y la esperanza en el futuro, futuro que depende de nosotros mismos, de que lo hagamos hoy, hoy día, ahora. Basta de esperar y dejar para mañana, hoy día somos los únicos dueños de nuestra vida, es nuestra responsabilidad disfrutarla y aprovecharla.
Pero creo que lo que nos preguntamos todos con respecto a esto es, ¿Cómo sabemos lo que realmente queremos?, ¿Cómo luchar con lo que nos empuja hacia atrás, lo que no nos deja avanzar?
Muchas veces nuestras quejas son, no soy feliz, no estoy contento, no sé lo que quiero, no tengo tiempo para… Creo que todos buscamos lo mismo, lo que plantea este vídeo, pero hay veces en que las responsabilidades con el otro no nos dejan soltarlo todo y emprender un camino para y por nosotros.

Es importante entender que antes de que sea demasiado tarde, tenemos la obligación de velar por nosotros y por nuestra felicidad, vencer los miedos y dejar el deber ser por el quiero ser. Romper esas barreras que nos impiden encontrarnos a nosotros mismos, y luchar incansablemente por buscar esa felicidad, en donde solo respirar nos haga sentirnos felices, donde el aire sea llenador, los colores más brillantes y nos enamore solo el hecho de sentirnos vivos, lo digo porque lo he vivido y lucho día a día por llegar a ese mismo estado.


Bailemos?

Sesión de movimiento 2, ¿Qué haremos hoy día?
La sesión partió igual que como comenzó la de la semana anterior, con un calentamiento, con movimiento de articulaciones, con activación de los músculos, soltando el cuerpo y preparándolo para algo sorpresivo.
Todas las mujeres fuimos con faldas largas, o con cualquier cosa que pudiera simular una falda larga y que se moviera libremente, como si una ráfaga de viento la estuviera golpeando constantemente. Los hombres muy ordenados y monocromáticos, fueron de pantalón negro y polera blanca.
De repente escuchamos música, canciones, melodías, sin voz, solo melodías que eran capaces de hablar por si solas.
Partimos nosotras, las mujeres, la idea era pasar al centro del circulo de a tres y moverse, solo moverse al ritmo de la música, conectar, mover nuestras faldas y nuestro cuerpo, y llegado cierto tiempo, parar, y lograr una posición en la que formáramos una estatua, solo una, de tres pasar a ser una.
A todas nos costó, porque estas cosas cuestan, vencer la vergüenza y tomar la decisión de pasar al medio a bailar y ser el objetivo de vista obligado, no es fácil para todas las personas, y eso fue lo que paso en esta sesión. Tras mucho ensayo, mucha timidez, muchas risas nerviosas, se logró formar un grupo que bailaba y se movía, faldas que danzaban solas.
En el caso de mis compañeros fue mucho menos difícil, llenos de valentía fueron acercándose hacia el centro y dejándose llevar, jugar y moverse al ritmo de la canción.
Finalmente terminamos todos juntos formando una gran masa de movimiento, de cuerpo, de tela, de colores; donde todos conectamos, entre todos nos miramos y nos guiábamos.

Aquí hay evidencia de lo dicho anteriormente, donde se observan muchas caras sonrientes y más que nada refleja las sensaciones que se vivieron en ese momento.






No es quien soy, sino quien somos

Para esta sesión se nos pidió ir vestidos con ropa cómoda y que pudiéramos ensuciar, la verdad nadie sabía bien a lo que íbamos.
Lo primero que hicimos fueron ejercicios para soltar y calentar el cuerpo, para entrar en confianza y en la actitud necesaria para que pudiéramos desarrollar el resto de las actividades.
Las dos actividades que más nos llamaron la atención a la gran mayoría, fue la conversación entre espaldas y la intimidad que se puede lograr con las manos.
En el caso de la conversación entre espaldas, era una historia del contacto que puede existir entre dos personas solo por la espalda, la comunicación que se puede lograr sin hablar y sin siquiera mirarse a los ojos; solo el movimiento, la rapidez, la intensidad y la conexión que se logra con quien realizas la actividad, es suficiente para entender lo que este quiere expresar o contar.
La actividad de las manos fue mucho más íntima, el tocarse las manos con los ojos cerrados, permite que se abran los sentidos y que olvides quien está al lado o al frente tuyo, eres solo tú con una mano ajena, mano con la que creas afinidad y compartes un espacio tan íntimo en donde brota por si sola la palabra cariño.

Fue una experiencia con resultados muy variados entre mis compañeros, a algunos les resulto muy cercana, interesante y llenadora la actividad, el hecho de generar tal grado de contacto y cercanía con alguien y más importante el hecho de que no importara quien era ese alguien, eran objetivos más que cumplidos con la actividad. Pero, por otro lado, a muchos les paso que, por timidez, inseguridad o por el simple hecho de no sentirse cómodos con ese contacto tan cercano les resulto mucho más incómoda y difícil la actividad. 


miércoles, 18 de mayo de 2016

¿Perdí o gane?

Esta sesión fue distinta, muy distinta en todo sentido de la palabra, partiendo porque ni siquiera asistí.
Les cuento, tras un largo proceso (sueños de años, y practica de meses), viaje con mi equipo de baile a una competencia mundial, fuimos a Disneyworld donde se hacen unas de las competencias mundiales más importante de equipos de baile competitivo.

Titulo esta entrada como “¿Perdí o gane?”, ya que, a pesar de haber perdido una sesión, que por mayores intentos que haga de repetir la actividad, jamás lograre igualar el ambiente que me imagino que se generó en esa sala con mis compañeros; gane unas de las experiencias y recuerdos más valiosos, de lo que por ningún motivo me arrepiento.
Me di cuenta que muchas veces he dejado pasar el tiempo y he perdido muchas oportunidades de hacer cosas que realmente quiero hacer por miedo, miedo de perder el tiempo, miedo de si es que realmente valga la pena.  Y eso es lo que quiero dejar de hacer, quiero andar de valiente por la vida, y así es como que me hubiera maquillado en esta sesión de maquillaje que tuvieron mis compañeros, como guerrera, como preparada para la guerra, para la vida, para perder el miedo.


El maquillaje es una herramienta que nos permite transformarnos, pero sin dejar de ser nosotros mismo, un ejemplo claro de esto es el maquillaje que refleja el paso del tiempo en una persona, el sujeto cambia, pero nunca deje de ser quien es. Esto se ve demostrado con maestría en la película “El curioso caso de Benjamin Button” de David Fincher, donde los cambios en los colores, profundidades, sombras, intensidad, luz, y brillo del maquillaje en el rostro, hace que los rasgos faciales luzcan completamente distintos. El maquillaje toma el control sobre el paso del tiempo.