martes, 21 de junio de 2016

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En la sesión de este día ya íbamos todos un poco más preparados, ya sabíamos de que más o menos se trataba, aunque las actividades no serían para nada similares.
La dinámica inicial fue más o menos similar a la de la semana anterior, jugamos un poco, calentamos el cuerpo y la cara, saltamos y por supuesto nos reímos. En esto ocupamos mucho menos tiempo en comparación a la sesión anterior, ya que empezamos la clase aproximadamente una hora más tarde.
La sesión de drama comenzó con la caracterización de los protagonistas de turno, y una posterior pequeña intervención, en donde había un dueño de casa muy particular que organizaba una fiesta sorpresa. Fue todo mucho más fluido que la vez anterior, puede ser porque a lo que le tocaba actuar eran menos vergonzosos, o porque el hecho de que ya habíamos tenido una sesión antes, permitió que estuvieran todos más experimentados y confiados para enfrentar esta clase.
Luego la actividad cambio completamente, ya no se trataba tanto de interpretar un personaje o un estereotipo, si no de interpretar o dejar salir el más profundo grito de cada uno. Debían pasar de a uno al centro del escenario y hacer una descarga con el mayor sentimiento, rabia, emoción y valentía posible. Podía ser tanto una confesión personal, como algo inventado en el momento.

Siento que esta fue una actividad potente en muchos sentidos, el solo hecho de pasar de a uno al centro del escenario, obligaba a que la actitud de cada uno de los que estaba ahí, fuera muy distinta a lo que se vivió la semana anterior; y más aún el hecho de tener que expresar algo que para muchos era muy difícil de decir. Para algunos fue muy fácil, pero para otros fue un verdadero desafío.


Eres tu?

Primera clase de drama, primera de tres.
Se nos pidió el día anterior llegar con ropa o elementos que pudiéramos usar ese día para caracterizarnos.
Llegamos y sorpresa! Había nuevo integrante, nuevo profe, un actor nos venía a ayudar con estas sesiones. Hay que reconocer que hizo que las clases fueran mucho más entretenidas e interesantes para todos, tanto para los que estaban sobre el escenario como para los que les tocaba estar de público por ese día.
Hicimos unas actividades iniciales muy entretenidas, jugamos, saltamos y por sobretodo nos reímos.
Nos dividimos en tres grupos, cada uno iba a tener su día de protagonismo, y ese día creo que era el más difícil para partir. Las actividades de drama tenían un factor común, romper un poco ese miedo al ridículo, y lograr pararse al centro del escenario sin vergüenza.
Los compañeros comenzaron a vestirse con la ropa que encontraron en el escenario y cada uno adopto un personaje distinto, había una abuelita, una deportista, un borracho, y muchos personajes chistosos estereotipados.
La primera actividad fue una llamada el cuadrado, y se veía desde los que estábamos en el público, que era una actividad que resulto un poco incomoda de realizar para nuestros compañeros, había que pararse y hablar o bailar o hacer sonidos o cantar. Costo mucho que rotaran y pudieran pasar todos, creo que por un tema de timidez de algunos.
Luego la sesión se fue poniendo más entretenida y cómoda cuando les toco interpretar el clásico momento de pedir el asiento en la micro. Muchos sacaron facetas que eran desconocidas para los que estábamos mirando, por sobretodo nos reímos y ellos lograron superar ese miedo a la vergüenza.

Creo que lo más llamativo era reconocer los distintos estereotipos que se representaban en el escenario y como lo interpretaba cada uno.